Semana y media de silencio (De viaje con el Obi Wan Cuñao)

Ya, ya sé que no puede tener uno desatendido el blog durante tanto tiempo. Pero es que esto del verano nunca me ha sentado bien. ¿Cómo puede gustarle a nadie eso de pasar calor, de no poder salir a la calle hasta las tantas porque todo anda cerrado o porque puedes derretirte al sol? Con lo bien que se está cuando hace fresquito, que se piensa mejor, se pasea mejor, hasta se ama mejor? Pero en fin, ya lo dijo Harry "el Sucio" Callahan: "Teniente, las opiniones son como los culos. Cada uno tiene el suyo". Muy fino, el mushasho.

Bueno, pues a lo que íbamos, que con el verano llegan también las vacaciones de los compañeros, lo que supone más trabajo para los que nos quedamos en la fortaleza. Y luego, en casa, ¡se está tan fresquito en el salón con aire acondicionado echado en el sillón leyendo...! ¡Que vaya otro al ordenador a escribir en el blog! (que dije yo una de estas tardes). Pero en fin, aquí estamos, poniendo esto un poco al día.

Porque eso sí, a pesar del verano, el calor, y la madre que los parió, uno ha estado haciendo un poco de todo esta semana y media. Resumiendo: ando leyendo un par de libros de los que en breve espero dar buena cuenta por aquí; a la espera de ponerme a corregir la novela -supongo que la semana que viene empezaré; no puedo aguantar más-, ya estoy tomando algunas notas para el próximo proyecto; en realidad, para los tres siguientes, pero digamos que uno de ellos más en serio.

Además, el fin de semana estuve de viaje musical. Me fui con mi cuñao a Lisboa, a ver a Bob Dylan y Neil Young. Todo un fenómeno, mi cuñao, digo. Los dos rockeros también, pero el Obi Wan Cuñao es un tío cojonudo, competente y divertido; un cachondo, vamos. Tenemos nuestras asperezas musicales, como el hecho de que yo sea pro-cantautor y él más bien contrario, pero en fin, gustándonos a los dos los Beatles, todo está arreglado. Echamos unos buenos días en el festival Optimus Live!, y subiendo y bajando las cuestas de Lisboa, que ya les valía haberle dado con la palita al terreno, como los nenes en la playa, para alisar un poquito la cosa... ¡Madre de Dios, qué dolor de piernas de tobillos y de... en fin, de todo! Pero salimos airosos, más o menos. La experiencia fue tan bien que el Obi Wan Cuñao y yo nos estamos planteando una escapada a Liverpool, ya veremos. Por el momento, a ver si lo engancho para unas clases de guitarra. ¿Recordáis eso de que Keith Richards se subió a un cocotero? Fue de puro acojone, al escuchar cómo tocaba la eléctrica el Obi Wan Cuñao.

Y aquí estamos, jueves 17, apurando la mañana para coger el AVE a Madrid para ver al Boss... El amigo Springsteen y sus colegas de la E Street band están ofreciendo una gira intensa y apasionante, con conciertos de tres horas como antiguamente. Y nada de presentación de disco nuevo: a tope con toda su obra, rescatando joyas olvidadas y regalándole al público momentos inolvidables. La cosa huele a despedida por los cuatro costados. Recientemente murió un miembro de la banda, y parece que un par de ellos andan algo más que pachuchos, así que se ve que han dicho: "Señores, toda la carne en el asador."

Pues eso, que yo ya estoy hambriento de rock and roll.